El Australia Group

Luchar la extensión de armas químicas y biológicas. Consolidación de seguridad global.

Comunicado de prensa - Reunión del Grupo Australia

 

Octubre de 1995

Los participantes en el Grupo Australia celebraron consultas informales en la Embajada de Australia, en París, los días 16 a 19 de octubre de 1995, para debatir la persistente incidencia de la proliferación de armas químicas y biológicas.

Estas consultas tuvieron su origen en la información divulgada en los años ochenta en el sentido de que Irak había explotado el comercio internacional de sustancias químicas, y tecnologías conexas, para acumular grandes existencias de armamento químico. Participaron en las últimas conversaciones Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, la República Checa, la Comisión Europea, Dinamarca, la República Eslovaca, España, los Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Islandia, Italia, Japón, Luxemburgo, Nueva Zelanda, Noruega, los Países Bajos, Polonia, Portugal, el Reino Unido, Suecia y Suiza, además de Rumania, que participaba por primera vez.

Los expertos de los países participantes debatieron los sistemas nacionales de regulación de las exportaciones dirigidos a impedir cualquier apoyo involuntario a la producción de armas químicas y biológicas. Subrayaron la importancia de las medidas reguladoras de las exportaciones, como apoyo práctico a la prohibición global de esta clase de armas, y confirmaron que los miembros aplican los controles a la exportación de un modo simplificado y efectivo, permitiendo que se desarrollen sin restricciones el comercio y el intercambio de tecnología con fines pacíficos.

Acordaron seguir trabajando para que las medidas a nivel nacional se centren de forma eficiente y exclusiva en impedir cualquier contribución a los programas de armas químicas y biológicas. En este sentido, se acordaron durante la reunión diversas modificaciones en las listas de armas biológicas - materiales y equipos afines, a la luz de los acontecimientos que se habían producido desde la última revisión de dichas listas, incluidas las revelaciones más recientes sobre el programa irakí de armas biológicas.

Los participantes tienen la firme convicción de que la plena adhesión a la Convención sobre las Armas Químicas y a la Convención sobre las Armas Biológicas y Toxínicas son la única vía para lograr la prohibición global y permanente de las armas químicas y biológicas. Todos los Estados que se adhieren a dichas Convenciones están obligados a garantizar que sus actividades en el ámbito nacional persiguen este objetivo. Los países que intervienen en los debates del Grupo Australia tienen la intención de contarse entre los Estados Partes originales en la Convención sobre las Armas Químicas, cuando ésta entre en vigor: todos los países mencionados han firmado la Convención, quince ya la han ratificado y los demás están realizando los trámites precisos para una ratificación inmediata. Los participantes están adoptando las medidas necesarias para asegurarse de que toda la normativa nacional pertinente contribuye a promover el objetivo y la finalidad de la Convención sobre las Armas Químicas, y que será plenamente coherente con dicha Convención en el momento de su entrada en vigor. Durante la reunión intercambiaron también impresiones sobre sus planteamientos nacionales en este sentido. Las enseñanzas extraídas de la experiencia práctica en materia de regulación de las exportaciones están ayudando a cada uno de los países en sus preparativos para proceder al cumplimiento a nivel nacional de sus principales obligaciones derivadas de la Convención sobre las Armas Químicas, sin dejar de garantizar que no se restringen ni obstaculizan el comercio u otros intercambios no prohibidos por dicha Convención.

Otras políticas nacionales similares persiguen el cumplimiento de las obligaciones contenidas en la Convención sobre las Armas Biológicas y Toxínicas de no prestar asistencia a la producción de armas biológicas. Como Estados Partes en la Convención sobre las Armas Biológicas y Toxínicas, todos los países participantes apoyan también los esfuerzos dirigidos a reforzar la Convención a través de las negociaciones iniciadas con anterioridad este mismo año, en el seno del Grupo Ad Hoc.

A pesar de los citados instrumentos internacionales, existen aún en algunos países programas en marcha en materia de armas químicas y biológicas. Resulta imperativo, por lo tanto, aplicar medidas a nivel nacional que impidan que la industria civil y los comerciantes contribuyan sin saberlo a estos programas. Los participantes consideran que descuidar esta responsabilidad equivaldría a apoyar tácitamente la fabricación de armas de destrucción masiva. Así, las políticas reguladoras de las exportaciones en el campo de las sustancias químicas implican el cumplimiento de la obligación que establece el artículo I de la Convención sobre las Armas Químicas en el sentido de que los Estados Partes no deben prestar nunca ninguna clase de apoyo a la fabricación de armas químicas. Estas medidas son también coherentes con el compromiso contraído en virtud del artículo XI de facilitar el intercambio más amplio posible de materiales químicos e información conexa para fines no prohibidos por la Convención, pues ésta se centra exclusivamente en impedir la asistencia a actividades que la misma Convención prohibe. En este contexto, los participantes reiteraron su compromiso nacional con la declaración formulada en nombre de los países participantes en el Grupo Australia con motivo de la Conferencia sobre Desarme celebrada en agosto de 1992.

Los participantes también analizaron cuál sería la mejor forma de contribuir al diálogo internacional sobre la necesidad y el papel de las medidas nacionales dirigidas a impedir cualquier apoyo a la producción de armas químicas y biológicas, en consonancia con las prohibiciones impuestas a nivel internacional en relación con dichas armas.

Acordaron proseguir una amplia serie de contactos, incluido un nuevo programa intensivo de sesiones informativas dirigidas a los países que no han participado en las conversaciones, y promover las consultas regionales con el fin de lograr una mayor sensibilización y comprensión de las políticas nacionales en este ámbito. En este contexto, los participantes se felicitaron de la intención de Japón de acoger un tercer seminario asiático sobre controles a la exportación, en Tokio, a principios de 1996, y de la oferta de Rumania de convocar un seminario sobre el control de las exportaciones de armas químicas y biológicas en los países de Europa central y oriental y en la Comunidad de Estados Independientes, en Bucarest, en octubre de 1996.

En la reunión también se debatió el uso de las armas químicas y biológicas por los grupos terroristas, señalándose que los últimos acontecimientos han hecho aumentar la preocupación sobre esta posibilidad.

Los participantes acordaron celebrar nuevas consultas en octubre de 1996.

PARÍS
19 de octubre de 1995