El Australia Group

Luchar la extensión de armas químicas y biológicas. Consolidación de seguridad global.

Comunicado de prensa - Reunión del Grupo Australia

 

Embajada de Australia, París
29 de noviembre - 1 de diciembre de 1994

Los participantes en el Grupo Australia celebraron consultas informales en París, del 29 de noviembre al 1 de diciembre de 1994, para debatir la persistente incidencia de la proliferación de armas químicas y biológicas.

Estas consultas tuvieron su origen en la información difundida en los años ochenta en el sentido de que Irak había explotado el comercio internacional de sustancias químicas, y tecnologías conexas, para acumular grandes existencias de armamento químico. Participaron en las últimas conversaciones Argentina, Australia, Austria, Canadá, la Comisión Europea, los Estados Unidos, Finlandia, Hungría, Islandia, Japón, Noruega, Nueva Zelanda, Suecia, Suiza y los Estados miembros de la Unión Europea, además de la República Checa, Polonia y la República Eslovaca, que participaban por primera vez.

Los expertos de los países participantes debatieron los sistemas nacionales de regulación de las exportaciones dirigidos a impedir cualquier apoyo involuntario a la producción de armas químicas y biológicas. Analizaron la forma de garantizar que las medidas reguladoras de las exportaciones respaldan de forma práctica la prohibición global de esta clase de armas, y que se aplican de un modo simplificado y efectivo que permita un desarrollo sin restricciones del comercio y del intercambio de tecnología con fines pacíficos. Acordaron seguir trabajando para que las medidas a nivel nacional se centren de forma eficiente y exclusiva en impedir cualquier conexión con los programas de armas químicas y biológicas. Las enseñanzas extraídas de la experiencia práctica en materia de regulación de las exportaciones están ayudando a cada uno de los países en sus preparativos para proceder al cumplimiento a nivel nacional de sus principales obligaciones derivadas de la Convención sobre las Armas Químicas, sin dejar de garantizar que no se restringen ni obstaculizan el comercio u otros intercambios no prohibidos por dicha Convención.

Los participantes tienen la firme convicción de que la plena adhesión a la Convención sobre las Armas Químicas y a la Convención sobre las Armas Biológicas y Toxínicas son la única vía para lograr la prohibición global y permanente de las armas químicas y biológicas. Todos los Estados que se adhieren a dichas Convenciones están obligados a garantizar que sus actividades en el ámbito nacional persiguen este objetivo. Los países que intervienen en los debates del Grupo Australia tienen la intención de contarse entre los primeros Estados Partes en la Convención sobre las Armas Químicas, cuando ésta entre en vigor: todos los países mencionados han firmado la Convención, cinco ya la han ratificado y los demás están realizando los trámites precisos para una ratificación inmediata. Los participantes están adoptando las medidas necesarias para asegurarse de que toda la normativa nacional pertinente contribuye a promover el objetivo y la finalidad de la Convención sobre las Armas Químicas, y que será plenamente coherente con dicha Convención en el momento de su entrada en vigor. Otras políticas nacionales similares persiguen el cumplimiento de las obligaciones contenidas en la Convención sobre las Armas Biológicas y Toxínicas de no prestar asistencia a la producción de armas biológicas.

Como Estados Partes en la Convención sobre las Armas Biológicas y Toxínicas, todos los países participantes apoyan también los esfuerzos dirigidos a reforzar dicha Convención.

A pesar de los citados instrumentos internacionales, aún existen en algunos países interesados en la proliferación programas en marcha en materia de armas químicas y biológicas.

Resulta imperativo aplicar medidas a nivel nacional que impidan que la industria civil y los comerciantes contribuyan sin saberlo a estos programas. Los participantes consideran que descuidar esta responsabilidad equivaldría a apoyar tácitamente la fabricación de armas de destrucción masiva. Así, las políticas reguladoras de las exportaciones en el campo de las sustancias químicas implican el cumplimiento de la obligación que establece el artículo I de la Convención sobre las Armas Químicas en el sentido de que los Estados Partes no deben prestar nunca ninguna clase de apoyo a la fabricación de armas químicas.

Estas medidas son también coherentes con el compromiso contraído en virtud del artículo XI de facilitar el intercambio más amplio posible de materiales químicos e información conexa para fines no prohibidos por la Convención, pues ésta se centra exclusivamente en impedir la asistencia a actividades que la misma Convención prohibe. En este contexto, los participantes reiteraron su compromiso nacional con la declaración formulada en nombre de los países participantes en el Grupo Australia con motivo de la Conferencia sobre Desarme celebrada en agosto de 1992.

Los participantes también analizaron cuál sería la mejor forma de contribuir al diálogo internacional sobre la necesidad y el papel de las medidas nacionales dirigidas a impedir cualquier apoyo a la producción de armas químicas y biológicas, en consonancia con las prohibiciones impuestas a nivel internacional en relación con dichas armas.

Acordaron proseguir una amplia serie de contactos, incluido un nuevo programa intensivo de sesiones informativas dirigidas a los países que no han participado en las conversaciones, y promover las consultas regionales con el fin de lograr una mayor sensibilización y comprensión de las políticas nacionales en este ámbito. En este contexto, los participantes se congratularon del seminario regional para Latinoamérica celebrado en Buenos Aires, los días 15 y 16 de noviembre de 1994. Este enfoque refleja la tenaz voluntad de los participantes de garantizar la transparencia de sus políticas nacionales, de fomentar la conciencia sobre la importancia de una adecuada regulación de las exportaciones como parte integral de la prohibición global que pesa sobre las armas químicas y biológicas, y de apoyar la aplicación de las medidas pertinentes, en el ámbito nacional, por parte de todos los países que deseen hacer frente de manera responsable al potencial uso incorrecto de sus productos para la fabricación de armas químicas y biológicas.

Los participantes acordaron celebrar nuevas consultas en octubre de 1995.

PARÍS
1 de diciembre de 1994